26 enero, 2010

Antes de nada, mil disculpas a los que habéis seguido visitando esta calle maloliente casi a diario y os habéis encontrado con la misma apestosa entrada un día sí y otro también. BARKATU. A los demás, bienvenidos. Intentaré dar un poco de vida a esto. No prometo nada.

Las cosas han cambiado bastante últimamente. Cuesta acostumbrarse si dejan de ser lo que eran de la noche a la mañana, pero siempre se aprende algo. O eso dicen y eso quiero pensar. Yo le llamo “espíritu ave-fénix”, el resurgir de nuestras propias cenizas.

Y en eso estoy, construyendo un mundo nuevo, un mundo fresco y joven, loco, de colores e ilusiones, de buenas canciones, libros y café… Un mundo de buena compañía y mejores conversaciones, un mundo oscuro que desprenda luz, con puertas y ventanas abiertas para los desconocidos y los que ya conozco.

Hoy sueno más flower power de lo normal.

Vamos a cambiar de tema.

Estaba yo estudiando filosofía con ML esta tarde (más bien escuchándola a ella, que yo poco podía aportar), cuando mi móvil ha empezado a vibrar. 636254… Un número desconocido. ¡Qué emoción! ¡Qué misterio! Me he puesto nerviosa y, por hacerme un favor, ML ha contestado la llamada eufórica, como si fuese la primera vez que ve vibrar un teléfono.

- Bai?

- Hola, ¿eres Leire Sarasqueta?

Y responde ML que sí.

- Soy Concha, de… bla, bla, bla.

La primera persona que se le ha pasado a la ingenua de ML por la cabeza ha sido la madre de una de nuestras amigas, que también se llama Concha, pero se ha dado cuenta de que se equivocaba cuando la tal Concha le ha dicho que llamaba de no sé que centro de Barcelona para informarme sobre un curso de Animación con 3D o algo así. Resulta que ayer, en un arrebato de “no-sé-que-coño-hacer-con-mi-vida”, me dio por informarme sobre la carrera de fotografía y creación digital. Os sonará extraño, pero se me ha antojado estudiar fotografía. Así pues, encontré una página web que me facilitaba información sobre la carrera y cursos relacionados con ella a cambio de mis datos. Y para mi sorpresa, hoy me ha llamado Concha. Yo pensaba que me enviarían un e-mail con la información, pero lo de la llamada ha sido mucho más interesante. Gracias Concha, has amenizado nuestra hora de estudio.

Lo más divertido ha sido el momento “feliz cumpleaños”. Concha le ha preguntado a ML que cuántos años tengo yo, a lo que ML ha respondido:

- Diecisiete. Pero el próximo dos de… deeee… (a la pobre ML se le ha olvidado cómo se dice Otsaila en castellano, a lo que le he tenido que susurrarle “¡FE-BRE-RO!” para que dejara de dejarme en evidencia ante Concha, que pensaba que estaba hablando conmigo, no con ML).

- ¡Ah! Pues felicidades, que ya está tu día a la vuelta de la esquina.

Gracias Concha. Has sido la primera en felicitarme mis dieciocho.

Os preguntaréis si me voy a mudar a Barcelona a hacer el curso. Imposible. El curso empieza en Febrero y yo tengo que intentar sobrevivir al bachillerato. Me da mucha pena no poder conocer a Concha en persona, que ha sido muy amable informándome sobre el curso. Con personas como ella de gusto preguntar.

Luego he roto el espejo que guarda mi madre en el cajón de sus pinturas mientras intentaba encontrar algo con lo que maquillarme en carnavales. ¡Mie***! Me esperan siete años de mala suerte y una bronca infernal cuando mi madre descubra el pastel. No he confesado mi delito, ya que estaba enfadada porque mi cuarto parece una pocilga (lo que no entiendo es como no se ha acostumbrado a verlo así…). Cuando se de cuenta de que el espejo le devuelve su cara reflejada cien veces en vez de una me mandará a Barcelona de una patada. Mañana no apruebo el examen…